“Ari, ari, ari; Yuri lehendakari”

Una incontenible explosión de júbilo brotó más allá del minuto 80 del Granada-Athletic en el sector de Los Cármenes que poblaba cerca de un millar de seguidores del conjunto bilbaíno. La onda expansiva empezó a extenderse por otras zonas del campo, donde había mucho rojiblanco vertical camuflado o semicamuflado, y acabó tanto en el verde como en la zona del banquillo en el preciso instante en que Del Cerro Grande pitó el final y, al mismo tiempo, el pase a la final de La Cartuja ante la Real.

Garitano se abrazó a sus auxiliares y jugadores poco a poco, pero sin ningún tipo de contención. No es normal ver al deriotarra tan expresivo. Pero la ocasión, cómo no, lo merecía. Más de uno había llegado a dar al Athletic por eliminado. Como en Elche, como en Tenerife.

Jugadores y afición se fundieron en un grito y cántico común una vez concluido el choque. Al Granada y su entusiasta hinchada, que habían llegado a rozar la final, no les quedó más remedio que asumir la cruda realidad. Mientras los locales consolaban a los suyos, los visitantes se fundían en un estrecho abrazo. No había sido una noche sencilla, pero el sufrimiento mereció la pena.

El Athletic había aterrizado en Granada a primera hora de la tarde, se dirigió a su hotel de concentración, comió, descanso y al campo. En su llegada a Los Cármenes, los leones ya se pudieron hacer una idea de lo que les esperaba. La hinchada local, que desde tres horas antes del arranque del choque ya se encontraba a las puertas del estadio, recibió al autobús bilbaíno con pitos y abucheos mientras el de su equipo, el granadino, avanzaba paulatinamente en medio de un multitudinario y ‘antorchado’ pasillo humano. Los de Diego tardaron alrededor de 20 minutos en recorrer una distancia de algo más de 100 metros.

El goteo de seguidores del Athletic fue incesante en las calles de Granada a lo largo del día. El Café Bar Da Silva, eso sí, se convirtió en el centro de la masiva quedada de los hinchas bilbaínos. Paella, música y ambiente claramente ‘Athleticzale’. Los leones nunca caminan solos y menos en ocasiones tan importantes como la de ayer en la capital nazarí.

El Granada, con todo

Sus nombres, al sonar por la megafonía del estadio, fueron recibidos con una generalizada pitada. Los de casa, en cambio, los jalearon desde el preciso momento de saltar al césped, con el remasterizado tema de Mikel Ríos ‘Bienvenidos’ a todo tren, para calentar en medio de un juego de luces al estilo de las últimas citas en San Mamés, pero ya con el ‘Bella ciao’ sonando a ritmo de discoteca. Fútbol moderno. “Sueños de campeón”, como rezaba una pancarta gigante.

Todo apuntaba a fiesta nazarí cuando Yuri, por insistir que no quede, obró el milagro. “Nos vamos a Sevilla”, corearon los entusiasmados hinchas del Athletic. La Real espera.

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