Cuatro obras de museo

Como en las semifinales de 1988. Como en la fantástica goleada que cerró la Liga en 2004. Una vez más, la Real cuadruplicó su instinto asesino para profanar las leyendas del Bernabéu. Los goles de Martin Odegaard, Alexander Isak por partida doble y Mikel Merino podrían pasar a formar parte del museo que guarda los pasajes históricos del club. Por su valor y por su belleza en la factura.

La Real necesitó marcar cuatro goles para apear al Real Madrid y plantarse en las semifinales de la Copa. Odegaard puso la primera piedra sobrepasado el cuarto de hora; Isak dobló su cuenta en un minuto, entre el 54 y el 55, y Merino redondeó la noche en el 68. El VAR anuló con acertado criterio un quinto, que en el momento era el 0-2, obra de Isak.

LOS HISTÓRICOS GOLES DE LA REAL EN EL BERNABÉU

0-1: Odegaard sorprende al primer toque

Minuto 21. La Real resiste a duras penas las primeras embestidas del Real Madrid. Remiro había intervenido y Le Normand tenía una amarilla. Isak conduce el balón a unos 25 metros y, de pronto, suelta un latigazo con la derecha. Despeja Areola. El balón cae como un imán a las inmediaciones de Odegaard. Desde el balcón del área, el noruego sorprende golpeando al primer toque. Doble cañete a Militao y el guardameta: gol por el centro de la portería.

0-2: Barrenetxea e Isak frotan la lámpara

El segundo gol de la Real fue el pináculo de la belleza. Barrenetxea sentó a Nacho en una maniobra de categoría y dibujó con la zurda un medido centro que Isak, el otro genio, remató por el ángulo, en postura forzada y con su pierna menos natural, la izquierda. Una obra de maravillosa factura que además puso tierra de por medio en el minuto 54.

0-3: Inapelable definición del sueco por la escuadra

Al minuto de marcar el segundo, la Real hizo que el grado de la euforia triplicara en los corazones de su gente. Sin dar tiempo a la reacción del Real Madrid, Gorosabel dejó la lírica en la banda y, tras combinar con Oyarzabal, se metió en el área madrileña con todos sus arrestos. Su pase a Barrenetxea rebotó en Militao hacia donde esperaba Isak. El control orientado del sueco fue el preludio de la explosión en que derivó su inapelable definición por la escuadra.

1-4: Merino se encumbra con la derecha

A los 10 minutos de que Marcelo recortara distancias con el 1-3, Mikel Merino llegó al área del Real Madrid para besar el santo. El navarro, monumental de nuevo en el centro del campo, se encumbró culminando con la derecha un gran servicio de Isak a ras de césped. Quedaba media hora, pero ya era imposible contener el júbilo. Una acción de enorme calidad en plena agitación del Bernabéu.

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