“Esta Copa está destinada para nosotros”

Manu Sarabia, componente de la plantilla del último título del torneo del KO en el 84, dice que quiere “que se actualicen esos recuerdos”

Manu Sarabia (9-1-1957), con 11 campañas, 382 partidos y 118 goles como león, era uno de los componentes de aquel Athletic campeón de los 80. Del aquel equipo que hizo doblete en la temporada 1983-84 y que quiere sacudirse esa etiqueta de ser los últimos campeones rojiblancos en el torneo del KO. Tal día como ayer, el 5 de mayo de 1984 en el Bernabéu, tumbaron (1-0) al Barça de Schuster y Maradona con el gol de Endika. El de Gallarta, que dibujaba aquel fútbol de bicicletas, no entiende una final sin público en las gradas. Es algo que está por encima de ese hipotético billete europeo. Está convencido de que el próximo título vendrá a Bilbao.

¿Cómo está llevando esta crisis del coronavirus?

Con resignación e intentando ser lo más riguroso posible, pensando en mí y en toda la ciudadanía. Hay que cumplir con los normas, es la forma más fácil de colaborar y para que la solución llegue cuanto antes.

¿Qué opina de la determinación conjunta de Athletic y Real de jugar la final con público?

Lo más lógico y la única posibilidad, yo no veía otra opción. Es un partido tan especial que jugar con las aficiones en el campo tiene que estar por encima de cualquier otra cosa. Incluso de la posibilidad de clasificarse para la UEFA. Todo lo demás para mí pasa a un segundo plano.

Sacrificar la UEFA supone un perjuicio deportivo y económico…

Efectivamente, pero lo tengo meridianamente claro. Cualquier aficionado y jugador del Athletic creo que lo compartiría.

Es fútbol-ficción pero, ¿qué habría ocurrido de haberse jugado la final el 18 de abril?

Es especular… Si en cualquier derbi la clasificación y el momento no son factores fundamentales, si le sumas que es una final, disminuye la importancia de las rachas, etc. La Real estaba jugando muy bien, con una idea de juego muy atractiva, valiente y muy apetecible de ver. Y el Athletic, con sus armas, garra, presión, profundidad, juego directo, generosidad defensivas, equipo muy solidario y muchos recursos para poder generar ocasiones sin hacer un juego vistoso. Pero efectivo. Si tenemos como referencia el partido del Athletic de San Mamés de la primera vuelta ante la Real, quizás es el mejor de la temporada. Está todo muy abierto. Pero creo que tenemos argumentos, condiciones y cualidades en todos los sentidos, desde los banquillos a los jugadores y a la afición, en los que podemos confiar plenamente. Esa comunión de todos hace que nuestros jugadores se crezcan. Y además por cómo ha transcurrido la Copa, en la que hemos podido estar fuera en casi todas las eliminatorias y ahí estamos, en los cuartos ya dije esta Copa está destinada para nosotros. Hay que empezar a barnizar la gabarra.

¿Es optimista con respecto a la vuelta de la Liga?

Es más un deseo que una certeza, es todo incertidumbre. Le sumaría que creo que el fútbol va a ser un motor muy importante desde el punto de vista anímico para que la gente tenga más ilusión y esperanza en la vuelta a la normalidad. El fútbol siempre ha estado por encima de intereses políticos y particulares. Ha servido más para unir. Y volver a ver a tus equipos y jugadores y vivir esas sensaciones, ayudaría a la sociedad.

¿Qué me dice de la polémica de los test de coronavirus a los futbolistas?

Los primeros que tienen claro que lo más importante por encima de todo es la salud, son los jugadores, técnicos… La gente del fútbol. Otra cosa, lógica, es que quieran hacer su trabajo. Que se hagan los requisitos necesarios, no sé si son test, análisis, pruebas… Siempre y cuando se respete que por encima de todo está la salud de la gente y los primeros en esa línea son los jugadores. También oyes que una empresar determinada que va abrir va a hacer test a sus trabajadores… Pero que se haga a los jugadores parece que tiene más trascendencia. Por lo que sé, hay jugadores y clubs que han dicho que no se los van a hacer, sino otro tipo de pruebas. Además, por lo que me informo, los test se tendrían que hacer periódicamente… Y eso parece inviable. Los jugadores quieren jugar porque se deben a su profesión, pero por encima de su salud, piensan en la de la sociedad.

Se habla de que habrá un antes y un después. En el fútbol, en la vida… ¿Lo cree también?

A corto plazo, sin ninguna duda. Va a condicionar todo, la manera de entrenar y casi hasta la de jugar. Influirá en las economías de los clubs y por tanto lo hará en la confección de plantillas, su calidad, objetivos de los equipos… El juego en sí no. Jugar a puerta cerrada algo lo condicionará, sabemos lo que una afición influye en el rendimiento de un equipo. Nuestra afición es parte fundamental. Por lo demás, poco a poco, deseamos que llegue esa normalidad y vuelva a ser como últimamente. Y que incluso se mejore, pero vendrá más desde el punto de vista psicológico en la manera de entender la vida, no solo de los futbolistas, sino de toda la sociedad.

Volviendo a la Copa, no hay forma de que se quiten esa etiqueta de los últimos campeones.

Tenemos ahora una extraordinaria oportunidad. Quiero que estos aniversarios y maravillosos recuerdos de estos días se actualicen. Que sobre todo la gente joven que tantas veces ha escuchado lo que fueron aquellos días de gabarra lo pueda vivir en primera persona. Que se nos siga llamando, pero que tengamos esas vivencias más actualizadas.

¿Qué supondría ahora ganar este título para el Athletic?

Además de ganar un título muy importante, con esta nueva fórmula de la Federación tendría más relevancia. Pero siempre ha sido nuestra competición favorita, hemos sido los reyes de Copa. Ahora que todos los equipos la quieren ganar, tiene más importancia, sería maravilloso. No solo por el hecho de ganar sino por lo que nos transmitió Piru Gainza en Las Palmas en el año 83 cuando ganamos la Liga. Nos dijo, ‘chavales, no sabéis lo que habéis hecho’. Al principio no lo entendía, yo supe lo que quería decir cuando empecé a surcar la ría en la gabarra y ver los muelles abarrotados celebrando el triunfo. Eso sería esta oportunidad, que la vamos a ganar, va a ser el no va más.

Entiendo que resulta difícil pero, ¿puede decir que sintió aquel 5 de mayo en el Bernabéu?

Es difícil describir esas situaciones, habría que inventar palabras para el diccionario para trasmitirlo. Eso es solo para vivirlo. Cualquier detalle no es suficiente, es algo que no se puede contar. Yo solo te puedo decir una cosa, las sensaciones que yo tenía en la gabarra no eran las de decir ‘soy campeón de Liga, he ganado el doblete, soy un fenómeno…’. No. La sensación fue la de ‘qué suerte tengo, estoy disfrutando como si fuera cualquier aficionado del Athletic de algo que ha conseguido el club de mi vida’. Hoy es el día que me emociono cuando lo recuerdo.

En aquella final entró en el minuto 60 por Endika. ¿Cómo fue su salida?

Lo que más deseas en ese momento es salir y ayudar para llevarte la Copa. Ganábamos por la mínima, el Barça intentaba crear ocasiones que con una excelente defensa nosotros conseguíamos evitar. Mi idea era tener un poco más la pelota, aliviar el trabajo defensa y poder contraatacar. De hecho, tuve una ocasión, cogí un balón hice una conducción, un autopase… Me iba solo hacia Urruti y ahí Alexanko me dio una patada por detrás que hoy le habría supuesto la expulsión.

Lo que sucedió después, aquella pelea, ¿ensombreció su alegría?

Nadie de los que estamos allí queremos recordarlo. Al margen de tener más o menos culpa, no tenía que haber ocurrido. A los que más nos perjudicó fue a nosotros, nos impidió celebrarlo. Y después, en los medios, desgraciadamente, salvo buenas excepciones, se habló más de lo extradeportivo.

Los jugadores actuales han confesado que en algún momento les ha pesado la responsabilidad al ver la ilusión. ¿Qué análisis hace de ello?

Para ganar una final, además de talento, además de los temas puramente futbolísticos, está lo que también influye en el resultado y en los logros deportivos. La capacidad para afrontar los grandes retos con confianza y seguridad. Eso es fundamental para ganar cualquier partido y, máxime, una final. Nosotros en aquella final, acabábamos de ganar la Liga seis días antes, y también en la temporada anterior. Con esos antecedentes, lo lógico era que fuésemos los favoritos, pero para la mayoría era el Barça porque tenía un equipo extraordinario y a los dos mejores jugadores del momento, Maradona y Schuster. Pero los que íbamos a jugar y competir, los que íbamos a estar en el campo para decidir quién ganaba y quién no, estábamos convencidos de que íbamos a ganar. Porque además de que teníamos mucha calidad y equilibrio, jugadores de altísimo nivel, casi todos internacionales y entre los mejores en su puesto, éramos un equipo que competía. Eso es cuestión de carácter, de personalidad. Y creo que nuestro equipo lo tiene. Tiene las cualidades futbolísticas y extrafutbolísticas para poder ganar esa final. Por eso estoy convencido de que la vamos a ganar.

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