Infarto a infarto hasta la victoria final

Amigos, no tengo ni idea de qué escribir ahora mismo. Llevo media hora mirando al ordenador y no me sale nada. En serio, ¿qué voy a escribir? Si cualquier cosa que diga se va a quedar corta para expresar lo especial que es este momento para mí y todos los colchoneros. La emoción, la locura, la pasión… Sé que muchos esperarías de mí un artículo super emotivo, pero es que las palabras no le harían justicia. Ni mías, ni del mejor escritor. El Atlético de Madrid está por encima de la poesía. Pero todos sabéis a lo que me refiero: PASIÓN. En mayúsculas.

Si me permitís bromear un poco, esta fue mi primera temporada como Embajador de La Liga y logramos el título. ¡Me lo apunto en el currículum! El sábado tuve el honor de asistir al partido en Valladolid como embajador. Estaba muy nervioso, ansioso, pero con confianza de que nuestro equipo lo lograría. Cuando los pucelanos marcaron su gol no aguanté en el asiento. Necesitaba ver el partido de pie. Me fui dentro del estadio a una salita para ver allí el resto del partido. En mis redes sociales podéis ver cómo reaccioné al gol de Suárez y cómo fue mi encuentro después con el gran Cholo Simeone, el Menino de Oro João Félix y nuestro gran capitán y enorme líder Koke. Cuando veo esos videos mi pobre corazón sigue revolucionándose como si les tuviera delante de mí.

En redes sociales estos días he leído muchos comentarios, especialmente de jóvenes, que me decían: “Es increíble como puedes sentir tantos los colores siendo extranjero” o “portugués, eres más colchonero que muchos que han mamado el club desde la cuna”. Comentarios que me sacan una sonrisa. Es normal que muchos de ellos no conozcan mi historia. Empecé siendo jugador, luego me convertí en capitán, cuando me retiré pasé a ser embajador, y volví como director deportivo para ayudar a sacar al club del infierno de Segunda división. En las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad. Jugador, capitán, embajador y director deportivo. ¡Y hasta miembro del Frente Atletico una gloriosa noche! Chavales, ¿se os ocurre mejor curriculum colchonero? Solo me ha faltado ser utillero… y todavía estoy a tiempo de serlo. No nací siendo colchonero, pero os aseguro que me iré a la tumba con una bandera de mi Atleti.

En momentos como este recuerdo a mi difunto padre, Zé Paulo Futre. Falleció un 30 de agosto hace dos años, mismo día en el que yo debuté oficialmente de rojiblanco en 1987. Aquel estreno hace 34 años fue el día que más feliz le vi. Allá donde esté también estará sonriendo de ver a su Atleti campeón de la mejor liga del mundo. Este título va dedicado a él y todos los que nos han dejado. Vivimos tiempos muy difíciles y nos hacéis tanta falta… Al menos nuestro equipo ha conseguido salir adelante y coronarse campeón, contra todo y contra todos. Espero que lo estéis celebrando en el tercer anfiteatro. Os echamos de menos aquí abajo. ¡Aupa Atleti siempre!

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